En las bodas actuales la ceremonia ha cedido terreno a la celebración. Se han convertido en una auténtica fiesta, donde las experiencias se van sucediendo a la vez o una tras otra, y se piensa mucho en el disfrute de los invitados de todas las edades. Esto es lo que se conoce como movimiento anti-wedding: bodas totalmente personalizadas, a gusto de los novios. Las ideas clave son romper con los protocolos y tener absoluta libertad de planificación. ¡Te lo contamos!

Banquete tipo buffet

Si el banquete clásico obligaba a organizar las mesas de manera estricta, los de tipo buffet permiten mayor libertad de movimiento a los invitados, que pueden disfrutar de la comida a su ritmo. Las carpas tensadas son ideales para ambas opciones, pero especialmente para esta tendencia, de la que oiremos hablar mucho en 2024.

Adiós al timing tradicional

Ahora el orden de las bodas lo eligen los novios. Se baila al principio mientras la gente llega al evento,  se realizan distintas actividades a lo largo de todo el evento, los discursos pueden ser en cualquier momento, se sirven hamburguesas al amanecer… Así que si te casas dale rienda suelta a la imaginación, porque ahora la clave consiste en sorprender a los invitados. 

Experiencias inolvidables

Caricaturistas, magos, videntes, tatuadores… las bodas cuentan cada vez más con recursos para lograr que todo el mundo lo pase bien. Y es que son la oportunidad perfecta para generar recuerdos que nos acompañarán toda la vida porque ¿qué mejor manera de celebrar el amor que con un símbolo permanente sobre la piel?

Y para los más pequeños, es hora de que tengan su propio espacio de juegos y descanso, incluso con un programa de actividades exclusivo para ellos. Nada como una carpa tipi, perfecta para sus aventuras.

Más que bodas, festivales

Ya sea para oír a una banda en directo o a un DJ, la idea de baile que teníamos hasta ahora ha cambiado. Y es que el momento de disfrutar de la música ha hecho de las bodas auténticos festivales con impresionantes efectos de luz y sonido, como en esta boda en el Palacio San Miguel.

Y tú, ¿te apuntas a alguna de estas tendencias anti-wedding?